RUTAS EN MOTO

LA RUTA DE LOS 1000 LAGOS

  • septiembre 19, 2014

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En el marco de un viaje en moto en solitario de Madrid a Nordkapp en agosto de 2013, estando en Helsinki me planteé si continuar mi viaje hacia el norte por la ruta más directa posible hacia Rovaniemi (puerta de entrada en el círculo polar ártico), o hacer una pequeña maniobra de “diversión” explorando la mítica región de Carelia y de los “Mil Lagos”. Como iba bien de tiempo y los augurios meteorológicos me eran favorables opté por lo segundo, no sin cerciorarme previamente —mientras el camino aún no era irreversible— que ese año los mosquitos, al igual que yo, estaban de vacaciones.

Y así, abandoné Helsinki de buena mañana con un sol espléndido por la autovía E-18, en dirección a Lappeenranta, a unos 15 kms de la frontera con Rusia. Mi propósito es avanzar —siguiendo siempre la linde de la frontera— hasta Sarkisalmi y, desde aquí, adentrarme en el laberinto de lagos visitando Kerimäki, Savonlinna, Valamen y Kuopio, donde tomaré la carretera “normal” hacia Oulu y Rovaniemi. Me gustaría hacer una visita más detallada, pero no quiero comprometer otros objetivos del viaje. Aun así, es suficiente para darse una idea de las características de esta región.

Apenas salí de Helsinki entré en un espeso bosque de pinos, abedules y píceas que no me abandonó en ningún momento hasta que crucé la frontera noruega, 900 kilómetros más al norte. Siempre el mismo bosque, sin solución de continuidad.

Dicen que Finlandia es un país de bosques. Mentira, sólo tiene un bosque, lo que pasa es que ocupa casi todo el territorio nacional. El 85 % del país está cubierto de masa forestal y un 60 % de ella está en manos privadas. Se calcula que un millón de finlandeses, de los cinco que conforman la población nacional, tienen algún monte.

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Los bosques son explotados. 30 años después de ser plantados, se hace la primera clara, cortándose los árboles más débiles, que se utilizan para fabricar papel o tableros. 60 años después se hace una segunda clara, destinándose la madera a la construcción. Y a los 80 la última, dejando un mínimo de 8 o 10 árboles por hectárea. Los árboles de esta última tala, que son los más robustos y de mayor calidad, se destinan a la fabricación de muebles.

Cruzar tan gigantesco bosque puede resultar un poco monótono. A su extremada densidad se suma que la región es completa, absolutamente llana, de manera que la visión es siempre la misma. Es fácil perder la concentración y hay que realizar un constante esfuerzo por mantenerse atento. Aunque, muy a menudo —no en vano estamos en la región de los “1000 lagos”— uno se encuentra con esto y, claro, hay que parar.

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Bosques y lagos, lagos y bosques en una llanura infinita por los cuatro puntos cardinales. Y silencio, solo a veces interrumpido —fugazmente— por el viento que arrulla las copas de los árboles y riza las superficies lacustres.

A diferencia de lo que ocurre en Suecia, al menos en las regiones por donde yo transité, en que puedes andar muchos kilómetros completamente deshabitados, en los bosques finlandeses la presencia humana es constante, escasa y dispersa, pero constante. Está perlado de pequeñas granjas y casitas de madera, y las paradas de bus para dar cobertura a tan basta zona son relativamente numerosas.

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De vez en cuando la carretera se ensancha durante 2-3 kms ¡¡¡Son pistas de aterrizaje!!! Muchas se construyeron durante la II Guerra Mundial y aún permanecen activas. La comunicación, pues, incluso durante el duro invierno, está asegurada. Y no hay que preocuparse en exceso, más allá de lo que dicta la mera prudencia, del tema del combustible. Es raro que transcurran más de 100 kms sin encontrar una estación de servicio. De hecho, las gasolineras constituyen verdaderos oasis en este desierto de árboles. No solo suministran nafta, sino que tienen potentes supermercados y sirven como “centro social” que articula el territorio.

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Por este bosque inmenso voy “quemando millas” en una conducción relajada y placentera. El día es esplendido, no hay prácticamente tráfico, ni renos, ni, —gracias a Dios— mosquitos. Pienso en mis cosas y me siento afortunado de poder hacer esta ruta que tiene como objetivo inmediato Kerimäki.

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La iglesia de madera más grande del mundo. Tiene capacidad para 5000 personas, y está construida en medio de la nada, en pleno bosque. Se terminó de construir en 1987 con la ayuda de todos los hombres de la parroquia de 15 a 60 años. No tiene calefacción, por lo que se utiliza solo en verano, si bien, como excepción, se celebra en ella la “misa del gallo” en nochebuena. Esa noche la iglesia —abarrotada de gente procedente de todo el país— se iluminada con cientos de velas. Debe ser impresionante, ya lo es en verano. Dentro tiene unas curiosas figuritas de madera que simbolizan las mil y una leyendas que bosques tan densos han ido generando a lo largo de la historia.

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Después de estar aquí —maravillado— un buen rato, pongo rumbo a Savonlinna, por ver su fantástico castillo —el castillo de Olavinlinna— situado en medio de un lago, que sirve de escenario a un muy elitista festival de ópera que se celebra en verano.

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 Aún cuando la sensación de soledad y calma es patente, lo cierto es que toda esta región bulle en verano de gente, enamorada de la naturaleza, que pasa sus vacaciones aquí, aprovechando al máximo las múltiples oportunidades que permiten tan fastuosos parajes, siempre con la conciencia ecologista que caracteriza a todos los países nórdicos. Y no creo que en invierno estos bosques pierdan un ápice de su atractivo. Quizá haya un momento crítico: el tránsito de la primavera al verano, con la eclosión de millones de mosquitos, que pueden hacer el viaje muy desagradable, desesperante.

Sigo avanzando —en dirección ya a Kuopio— por carreteras secundarias. Ahora, la hermosísima ruta 468. Kilómetros y kilómetros y raramente se encuentra uno con otros vehículos.

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De vez en cuando un majestuoso lago interrumpe el camino y hay que atravesarlo. El trasbordador es gratis, pues se supone que es parte de la carretera. Ignoro si en invierno, cuando el lago está completamente helado, está permitido el tránsito de vehículos a motor.

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Mi idea es llegar al monasterio ortodoxo de Valamen. Especie de inmenso “Vaticano” en medio de la nada. Su historia es reciente. Se construye en + para depositar los distintos tesoros artísticos de la iglesia ortodoxa rusa en el turbulento periodo de la revolución bolchevique y la subsiguiente guerra civil. Desafortunadamente, cuando estoy próximo al desvío que he de tomar, cae una tromba de agua y me despisto. No llevo GPS (el espíritu del viaje a Nordkapp así lo requiere), y dada la uniformidad del terreno y del bosque si no se está muy atento puede acabar uno en cualquier sitio pues hay multitud de caminos. Cuando me doy cuenta, ya es demasiado tarde para regresar. Lo lamento, porque la visita seguramente merece la pena. Gajes del oficio. Al menos dejó de llover y en ningún momento pasé apuro pues el firme de la carretera es excelente en toda Finlandia.

El día llega a su fin. No hay mosquitos, ni amenaza de lluvia, voy provisto de todo lo necesario y se respira una paz idílica… ya está, decidido, la moto y yo vivaquearemos hoy aquí. La acampada es libre en todo el país y múltiples moteros aprovechan esta circunstancia para pasar el merecido descanso nocturno en parajes de ensueño

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 Mañana abandonaremos la región de los “1000 lagos” e intentaremos llegar a la mítica Laponia, pero esa será otra historia…

 

Crónica y fotografías:  Jesús Álvarez Barthe

 

P.D. del Autor: Partiendo de Helsinki hasta vivaquear en un lago en las proximidades de Kuntoranta, hice un total de 522 kms, consumí 25´5 litros de gasolina, 4´89 litros a los 100.

El viaje lo realicé con una MOTO GUZZI BREVA 750. En España se comercializó con el nombre STR V750 IE.

Puede que a más de un motero le sorprenda que con esta moto haya hecho un viaje tan largo, pero es perfecta por su comodidad, versatilidad, consumo, peso, fiabilidad mecánica y fácil conducción. No la cambiaría por casi ninguna otra para hacer algo así.

Nota de MyULM:  En breve realizaremos un reportaje sobre esta magnífica motocicleta la MOTO GUZZ BREVA 750 ó MOTO GUZZI STR V750 IE.  Una bicilindrica que, como podéis ver por el reportaje, es una auténtica trotamundos.

GALERIA FOTOGRAFICA


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