RUTAS EN MOTO

CABO NORTE: CRÓNICA DE UN SUEÑO HECHO REALIDAD – 3ª Parte.

  • agosto 16, 2014

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En esta tercera y ultima entrega nuestros amigos Pablo y Estela nos relatan su retorno a España desde Cabo Norte, con una gran profusión de detalles y fotografías.

Fotografías y paisajes espectaculares que nos hacen participar del relato como si estuviéramos allí mismo Un viaje de retorno que, en si mismo,  es otra aventura dentro de la aventura. 

Esperamos que este viaje y este relato en tres capítulos os haya gustado tanto como a nosotros y que sea inspirador de ese gran viaje que todos tenemos en mente. Esperemos que deje de estar en nuestra mente, en nuestros sueños y que, no tardando mucho, podamos cumplirlo en persona.

En breves fechas trataremos de publicar otra aventura, esta vez en gran parte en solitario, que está realizando ahora mismo otro amigo. No solo viajando al Cabo Norte sino recorriendo parte de Rusia y otros países limítrofes, mas el regreso  a España,  con sus alegrías y sus sinsabores, que de todo hay en una ruta así y mas en solitario sobre una moto. 

10ª ETAPA (16-06-09): Nordkapp – Tromso Km: 528.3/537.5 (moto/total) Vmed: 68.8 Km/h Peajes: 13.10 E Ferrys: 20.16 E

Dejamos atrás Cabo Norte tal y cómo nos lo encontramos ayer, con una niebla intensa y con agua.

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Visitamos Honningsvag, un pueblo pesquero a 30 kms del Cabo dónde vemos por primera vez los famosos secaderos de pescado. Nos acercamos al Ice Bar, que cómo su propio nombre indica es un bar de hielo, pero es temprano y aún está cerrado. Ponemos rumbo sur.

En el túnel nada más pasar el pueblo, la moto se va de las dos ruedas. Menos mal que es en recta. No sabemos que coño hay en el suelo, pero ese medio segundo de pérdida de control nos deja blancos. Pasado el susto, afrontamos el túnel largo que une la isla con tierra firme.

Le pregunto al del peaje por el desnivel que salva el túnel 212 metros. Me quedo estupefacto. Impresiona, pero no pensábamos que bajaba tanto. Desandamos mucha parte del camino que nos llevo a Nordkapp. En sentido contrario, muchos moteros que van buscando su sueño. Creemos saber lo que están pensando en ese momento y les saludamos intentando transmitirles ánimos. Nos cruzamos también con los franceses del sidecar que conocimos en Umea, no sabemos si nos reconocen, ¡con un par abuelos! .

Nos desviamos buscando Alta, cogemos altura y circulamos bastantes kms por una especie de altiplano, donde hay mucha nieve y ríos con bastante caudal, imaginamos que por el deshielo. Comenzamos a bajar, y aparece ante nosotros el majestuoso Altafjorden, que comenzamos a bordear. Disfrutamos del paisaje y también de las carreteras, por fin enlazamos kms de curvas. El asfalto desmerece el trazado, pero es lo que hay. Los paisajes dejan sin habla. Nos hacemos un bocata de lomo que nos sabe a gloria en el Restalfjorden, y como llegamos pronto a la parada que teníamos prevista y estamos disfrutando de la ruta, decidimos seguir. Cogemos un ferry que une las localidades de Olderdalen y Lyngseidet. El capitán nos llama al puente y se tira un rato con nosotros hablando en español, dice que ha trabajado con españoles y fue aprendiendo el idioma. Hay muchos botones y palancas allí, pero el hombre sólo nos presta atención a nosotros, nos pregunta si nos gusta su país. Qué le vamos a decir, si además es la verdad, nos encanta. Salimos del ferry y continuamos dirección Tromso. Cogemos otro ferry pequeño y unos 40 kms después llegamos a esta curiosa ciudad separada de tierra firme por un gran puente. Nos alojamos en una cabaña del camping que no está mal.

El primer día de regreso por Noruega ha sido maravilloso, aunque tal vez el más frío de todo lo que llevamos recorrido. Ambas cosas se nos notan en la cara, pero el primer impacto de ver el mar adentrándose en la montaña con los varios tonos de azul que provoca el cambiante cielo, el verde de la vegetación, el blanco de la nieve… no sabe uno dónde mirar ni qué decir. Estamos cansados. Nos hacemos un arroz con setas que nos pone a tono, crónica y a la cama. 3-3 Mañana por la mañana visitaremos la ciudad aprovechando que la ruta es corta. La etapa de hoy nos ha calado hondo en el corazón, pero también ha pasado factura en el cuerpo. A ver si empezamos a tener un poco de buen tiempo, que ya toca.

11ª ETAPA (17-06-09): Tromso – Andenes Km: 317.4/357.4 (moto/total) Vmed: 54.7 Km/h Ferrys: 48.05 E Dejamos el camping de Tromso. Hemos descansado muy bien, parece que ya tenemos el cuerpo totalmente habituado a la ausencia de oscuridad. Nos vamos a visitar la ciudad, y comenzamos por la catedral, que está en el lado que no es isla, al igual que el camping. Es conocida como la catedral del ártico, y es de hormigón. Se construyó a mediados del siglo pasado. Tiene una extraña forma de triángulo en disminución, con una pedazo vidriera también triangular de 23 m. de altura. Está cerrada. Cruzamos el puente y vamos a ver el museo polar, dedicado a las expediciones al ártico, a los métodos que usaban para la caza de osos y focas, y a la vida de Amundsen, el explorador. Aquí, con la otra exploradora. 3-4 No abre hasta las 11. Joder!! Decidimos ir a Polaria. Abren en unos minutos y esperamos. Merece la pena. Vemos un documental acojonante sobre la isla de Svalvard, sus paisajes y animales, y luego vemos un acuario enorme con focas, tanto desde súperficie como desde abajo. Una de ellas nos recibe soltando un truño descomunal. También vemos una especie de rodaballos y meros enormes, y otros muchos que no sabemos lo que son. Hay además dos ejemplares del famoso cangrejo real (hasta 10 kg que puede pesar el bicho). Salimos de allí a eso de las once y pico. Para atravesar la isla de Tromso hay una red de túneles excavados en la roca con glorietas y todo. Llama verdaderamente la atención. Vamos en busca de Sommaroy, donde cogeremos un ferry que nos llevará a la isla de Senja. Los paisajes son brutales, pero este asfalto se disfrutaría un poco más con una Ktm Adventure. Llegamos allí, y contratiempo al canto. El ferry no sale hasta las cuatro menos cuarto, y apenas son las doce y cuarto. Buscamos ruta alternativa, pues pensamos que para estar allí tres horas y media parados, muy mal se nos tiene que dar para no llegar bordeando cuatro fiordos y cruzando un puente. Pues bien, después de esto nos lo pensaremos mucho para volver a hacer algo de esto. Si hay ferry es por algo, ya no nos cabe duda. Nos vamos por unas carreteras con un firme espantoso, atravesando unos parajes de cuento que al menos nos alegran la vista. Cogemos un pequeño ferry y al bajarnos … obras … 10 km de carretera sin asfaltar. Yo ya voy cagándome en todo, pero claro, das una curva y una cascada, das otra y un fiordo, y se te va pasando. Tenemos que ir buscando Finnsnes, la entrada a Senja a través de un puente. El gps nos manda por un atajo, y donde se supone que había un puente, no hay nada más que agua. Nos acordamos de Garmin y de toda su raza, pero no hay tiempo que perder. Tenemos que estar en Gryllefjord antes de las siete, hora del último ferry a Andenes, en las islas Vesteralen, donde tenemos previsto dormir, y si es posible, ver por fin el sol de medianoche. Entramos en Senja a la misma hora que si hubiésemos esperado el famoso ferry, y lo hacemos con un atasco monumental en el puente. Se ha salido de la carretera un autobús y están dando paso alternativo al tráfico. A mi ya me entra la psicosis de perder el barco, aunque quedan más de dos horas para hacer tan solo 86 km. 3-5   Son impresionantes también los paisajes aquí. Llegamos a Gryllefjord con casi una hora de margen, y bastante cansados. Hemos tenido de todo, hasta granizo, pero lo peor de todo sin duda, el asfalto.   El trayecto del ferry es de unos 37 km. Tarda una hora y tres cuartos, y el barco se mueve más que un perro para echarse.. Yo me mareo un poco, pero Estela se pone fatal y pasa un viaje malísimo. Una vez en Andenes, cogemos un hitter en el mismo puerto pesquero. Es casi de lujo, y su precio también, pero no salimos del barco con cuerpo como para buscar mucho más. Además, ha despejado casi por completo, y con toda seguridad podremos ver por fin el sol de medianoche, después de pasar cuatro noches en el círculo polar sin conseguirlo. Lo vemos desde el espigón del puerto, sentados sobre una roca. Es muy bonito. Va bajando hasta tocar casi el horizonte, y luego remonta otra vez.

 

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Hoy era la última oportunidad, pues mañana, que haremos noche en Moskenes si todo va bien, no se podrá ver por culpa de la orientación sureste del pueblo, pese a encontrarse aun en zona de 24 horas de luz. Todo el esfuerzo de hoy se ha visto recompensado por este rato casi mágico. Nos vamos a dormir. Mañana, las islas Vesteralen y Lofoten, de norte a sur.

12ª ETAPA (18-06-09): Andenes – Reine Km: 316.0/323.7 (moto/total) Vmed: 62.3 Km/h Ferrys: 9.63 E

Dejamos atrás con un poco de pena la cabaña en el puertecillo de Andenes. Hemos descansado bien, y hace un día de sol sin medias tintas. El primero desde que comenzamos este viaje. Vamos bordeando la isla por el oeste, disfrutando de unas vistas maravillosas, y de un asfalto al menos medio decente. En esta parte de las Vesteralen encontramos montaña, pero también bastante planicie. Estamos en la isla de Andoya, y cruzamos a la de Hinnoya por el típico puente noruego, que sube unos 40 m. sobre el agua para dejar pasar los barcos, e inmediatamente baja de nuevo. Esta es la isla más grande de todo el país. Vamos en dirección a Sortland, ya en la isla de Langoya.

 

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Nos parece un pueblo muy bonito, y de un tamaño ya bastante respetable. En el puerto vemos amarrado un buque de guerra. Sorprende un poco.

Llegamos hasta Melbu, alucinando con lo que hemos visto, y esperamos unos 45 minutos al ferry que nos ha de cruzar a Fiskebol, ya en las islas Lofoten. El paisaje que vemos a partir de ahora ningunea a cualquier otro. Es simplemente brutal. Escarpadas e imponentes montañas como dientes afilados sobre los fiordos y los pequeños pueblos pesqueros. Las lenguas de agua toman todo tipo de tonalidades verdosas, y en las montañas no faltan las alargadas manchas blancas de la nieve que no se rinde. Pasamos por la localidad de Svolvaer, la más grande de Lofoten, y ya siguiendo siempre la E10 vamos atravesando pintorescos pueblos. En uno de ellos hay un museo vikingo, pero decidimos no entrar.

 

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En otro encontramos una playa paradisíaca, y ya pasando a la orilla este, pequeños pueblos pesqueros como Hanoi, Reine, y nuestro destino, Moskenes, lugares que tienen un encanto especial. El enclave resulta poco menos que imposible de describir. Esto hay que verlo una vez en la vida al menos. En moto, en coche, en autocaravana, en bici o como sea, pero cada uno con sus propios ojos. Vamos al camping de Moskenes, que está junto al embarque del ferry de mañana, pero es solo para caravanas y tiendas, no hay hitters. Desandamos unos cuatro o cinco kms hasta Reine, donde hay un complejo de alojamientos de este tipo. Es de cuento, pero el precio es real como la vida misma. No podemos buscar mucho más, pues mañana hemos de estar a las seis de la mañana en el barco. No podemos separarnos mucho de Moskenes. Nos ponemos cómodos, nos tomamos un cervezón y damos un paseo por el pueblo. Vemos los secaderos de pescado, el campo de fútbol, el puertecillo… Hay muy poca vida a esta hora.

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Se nos viene a la cabeza lo duro que ha de ser el invierno aquí. Cenamos una sopita caliente y un revuelto de setas que está para olvidarlo pronto. Organizamos todo para no entretenernos mañana, crónica y a la cama. Son las 23:00 y es completamente de día. Mañana a las cinco se toca diana. Ya dormiremos si hace falta las tres horas y media que tarda el ferry en llegar desde aquí hasta Bodo, si es que no nos mareamos. Vesteralen y Lofoten, hasta ahora el mejor día de paisajes y de moto.

13ª ETAPA (19-06-09): Reine – Svenningdal Km: 401.3/497.3 (moto/total) Vmed: 66.8 Km/h Ferrys: 45.14 E

Que madrugón a cuenta del barquito de marras. Nos dan paso a eso de las seis menos cuarto a las bodegas del barco.

Atamos la moto como para pasar un tsunami y subimos al salón. 3-14 3-48

Estela, que las pasó putísimas antesdeayer, se sienta allí y ya no se mueve hasta la llegada. Yo me dedico a hacer fotos desde la cubierta, y a brujulear por ahí. A medida que nos alejamos de las islas, se me pierde la mirada en sus escarpadas montañas, que cortan el cielo como una sierra. Me pregunto cuando volveremos por aquí. Ha sido memorable. Llegamos a Bodo y vamos directos a la oficina de turismo a por los horarios del Saltstraumen, una corriente de agua 30 km al sur de la ciudad, que al atravesar un paso estrecho forma un remolino enorme. Aparece y desaparece con las oscilaciones de la marea. Cuando llegamos, hace poco que ha terminado. Sucede cada seis horas mas o menos, es decir, que la mala suerte ha hecho que nos coincida pasar por aquí en el peor momento. La corriente aun es fuerte, pero ya no hay remolino. Los patos se entretienen dejándose arrastrar por el agua, me gustaría ver si le echan los mismos huevos cuando este fenómeno está en su máximo apogeo. Al menos, el desviarnos hasta aquí nos hace recorrer unos 70 km en busca de la mítica E6 que resultan ser espectaculares, y esta vez no solo por la maravillosa vista de fiordos, lagos, bosques y cascadas, sino también por la carretera, con un asfalto muy decente y un trazado divertido. Gracias a esto se me va pasando el rebote del remolino. 3-15

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Una vez en la E6, vamos rodando con un río permanentemente al lado, bien de un lado o del otro, con continuos saltos de agua. Vamos ganado altura. Pasamos por un parque nacional, y ya cuando llegamos a la máxima cota de esta carretera, todo el entorno está nevado. Un poco más adelante, y antes de la ciudad de Mo i Rana, cruzamos de nuevo el círculo polar, después de 7 días en territorio ártico. En este punto hay un restaurante, una tienda de souvenirs, dos globos terráqueos de metal sobre sendos pedestales de piedra, un monumento a los prisioneros yugoslavos de la 2ª guerra mundial que murieron el la construcción del ferrocarril (que discurre mucho rato paralelo a la carretera)… También encontramos miles de montoncillos de piedras, como en Cabo Norte. Reconstruimos uno que está caído. 3-17

Ahora mismo estaremos a menos de 10 km de la frontera con Suecia. Al volver a la moto, observo como tenemos una fuga de valvulina en el cardan. No es la primera vez. Se ve que pasa a través de algún retén que no hace correctamente su trabajo, y va perdiendo un poco de vez en cuando. Se acabó el rodar con la cabeza relajada. Comenzamos el descenso hacia Mo i Rana, y la nieve se va disipando. Paramos a comer en un área de descanso junto al río, que en este punto ha ganado anchura. Hay un súper al lado donde hacen pizzas, y nos enchufamos una calzone así de bien. Llegamos a la ciudad. Los núcleos de población parecen más activos cuanto más al sur están. Hay bastante gente por la zona baja de la ciudad, junto al mar. No tiene mucho de especial este lugar, parece semi-industrial. Seguimos hacia Mosjoen, donde tenemos previsto hacer noche. El camino es una pasada, entre bosques, ríos, lagos y cascadas. Se convierte en rutinario este patrón. Hemos madrugado y comenzamos a estar cansados. El camping de Mosjoen está completo. Tiene al lado unos campos de fútbol, como el de Umea, y está plagado de chavalería. Tenemos que hacer 50 km más hasta Svenningdal, donde no tenemos problema para encontrar una cabaña maja y bien de precio. 3-18 Charlamos un rato con un murciano que está subiendo a Cabo Norte en una Bmw Lt, y nos preparamos una buena cena a base de queso, ensalada y carne de ternera que hemos comprado esta tarde. Recarga total de pilas. Ahora a dormir que ya van muchas horas en pie. Aquí ya debería haber al menos un ratillo de noche. Parece una pijada, pero se echa en falta aullarle a la luna.

14ª ETAPA ¨( 20-06-09): Svenningdal – Trondheim  Km: 359.8 Vmed: 78.3 Km/h

Salimos del camping con la idea de llegar a la ciudad de Trondheim lo antes posible, pues hoy solo tenemos por delante unos trescientos y pico kms de E6, sin ninguna idea de parar durante el trayecto a visitar nada. Vamos separados de la costa hasta poco antes de nuestro destino, pero no por ello el paisaje es menos bonito. Continua habiendo enormes lagos, algunos de ellos con el agua tan mansa que se refleja todo como en un espejo.

Vamos atravesando interminables bosques, y hay tan poco tráfico que parece que nos hayamos perdido. De vez en cuando aparece algún pueblo, con su consiguiente limitación a 60 km/h. Cuanto más al sur vamos, mas bullicio (si se puede llamar así) vamos viendo en los sitios por los que pasamos. Casi sin darnos cuenta nos plantamos en el Vikhammer Camping, en Malvik. Es el más cercano a Trondheim que encontramos, unos 12 km antes. Dejamos los trastos y nos vamos a la ciudad. Llueve. En la oficina de turismo, la chica habla algo de español. Nos dice que es lo más interesante para visitar, y también nos recomienda un restaurante para comer algo típico de allí. Está junto al puente viejo, y comemos reno y bacalao, que pica como la madre que lo parió. Lo encontramos rico aun así. La chica nos dijo que era asequible, pero esa palabra no tiene el mismo significado aquí que en España. Aun así, quedamos satisfechos., que no se diga que no probamos la cocina tradicional noruega. Visitamos el barrio antiguo, una fortaleza que tiene una vista muy bonita de la ciudad y el puente viejo, desde donde se ven los edificios que dan al canal, con su base de maderas. 3-193-20

 

 

 

 

 

 

 

Después visitamos la famosa catedral de Nídaros, que es impresionante, y en la que se está celebrando una boda. Recorremos las calles principales del centro, donde hay mercadillos y conciertos. Debe ser festivo. Seguimos caminando por la zona del puerto deportivo, y encontramos una zona comercial con muchas terrazas. Aprovechamos a comprar para cenar. Ya son cerca de las siete de la tarde, y regresamos al camping. Nos tomamos una San Miguel en la terracilla de la cabaña mientras comentamos el día. Nos ha gustado mucho esta ciudad. Quizás el hecho de que sea sábado y haya fiesterilla aporta su grano de arena. Nos hacemos una cena a base de espaguetis tres quesos. Tenemos sueño. Mañana recorreremos la famosa carretera del Atlántico, la de los Trolls y la de las Águilas. Un trayecto prometedor.

15ª ETAPA (21-06-09): Trondheim – Geiranger Km: 420.2/437.7 (moto/total) Vmed: 65.5 Km/h Ferrys: 32.82 E Hoy decidimos madrugar un poco más, porque es una etapa de bastantes kms de carretera revirada. Salimos del camping con bastantes nubes, pero sin agua. Con el paso de los kms va abriendo cada vez más. Dejamos a un lado la E6, que sigue su curso hacia Oslo, y nos vamos por la E39. Unos kms mas adelante, contratiempo al canto. Está cortada por obras, y desvían el tráfico hacia Kristiansand por Kyrksaeterora. No nos causa demasiado trastorno porque teníamos pensado desviarnos más adelante para hacer la carretera del Atlántico. Además, merece la pena apuntarse este desvío como visita obligada. Fantástica la ruta. Que maravilla de vistas, entre lagos, fiordos y puentes que los cruzan. Y con la siempre presente y tupida vegetación de la zona. Llegamos a Tommervag y tenemos que esperar por el ferry unos 40 minutos.Cruzamos a Kristiansand, atravesamos la cuidad y y de nuevo ferry a Bremsnes. Ahí está por fin la carretera del Atlántico, que une un montón de islas e islotes mediante otro montón de puentes, y que es realmente alucinante. 3-213-22

 

 

 

 

 

 

 

Después nos dirigimos a Molde, momento en el cual nuestro amigo Garmin decide tomar 10 kms de atajo, al menos cuatro de ellos sin asfaltar. Que cabronazo! Y yo que gilipollas por hacerle caso. Encima veo una señal de fin de limitación a 60 km/h. Me sonrío bajo el casco… ni Marc Coma sacaría provecho de eso. Volvemos a la normalidad, y cruzamos un fiordo a través de un túnel bajo las aguas. Cogemos otro ferry, en el que aprovechamos para comer un grasiento perrito, y atravesamos así el Langfjorden. Ya desde bastante antes de Molde se ve muchísima montaña, pero ahora nos estamos adentrando de lleno en ella. Pasamos Andalsnes y comenzamos la subida a 180º que con esta moto ponen a uno a prueba. Es muy difícil de describir, y las fotos no hacen justicia a este lugar. 3-23

3-24 Arriba, nieve, un par de miradores y varias tiendas de souvenirs. Nos compramos un par de parches y un imán para la nevera. Seguimos ruta todavía alucinando con este lugar. Vamos bajando poco a poco hacia el Tajfjorden, que cruzamos en ferry. Charlamos un rato con un escocés con falda y todo, que está recorriendo el país en autostop. Que caña! Seguimos ruta, y la carretera vuelve a ganar altura. 3-253-26

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De repente, y tras coronar un pequeño collado, se aparece ante nosotros el Geirangerfjorden, imponente, y muchos metros por debajo de donde estamos. Fondeado en él, un pedazo de crucero del copón. Paramos en un mirador que hay y comentamos que tal vez esta sea la vista más espectacular que jamás hayamos tenido oportunidad de contemplar. Esto es muy difícil de contar. Hay que verlo una vez en la vida al menos. Serpenteando entre las montañas avanza la lengua de agua, que muere en el bullicioso pueblo de Geiranger, totalmente orientado al turismo.

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Bajamos por la que se conoce como carretera del Águila, y otro lote de curvas de 180º. Justo antes del pueblo, el camping, en un enclave de lo mejor que se pueda uno imaginar. Cogemos cabaña (hoy toca sin baño) y vamos al súper del pueblo a comprar para cenar. Después, le pregunto al del camping que hasta que hora funciona el barco que hace un recorrido turístico por el fiordo. Ya es demasiado tarde, pero me dice que nos alquila una barca a motor

(10 cv) a razón de unos 30 E la hora. No lo dudamos. 3-293-30

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde el fiordo hay una vista alucinante de unas cascadas enormes que bajan de la montaña. El crucero ya se va, y nos adelanta. Nos sentimos minúsculos, y eso que habrá fácilmente mas de 60 m de distancia. Va muy despacio, pero la olilla que deja nos menea un poco. Así pues, media hora fiordo adelante viendo cascadas, y media hora fiordo atrás, en busca del embarcadero. Ha merecido la pena sin duda. Ya en el camping, nos tomamos un aperitivo con queso y aceitunas, pero sin cerveza, pues nos dijeron en el súper que los domingos no venden alcohol, lo que nos dejó un poco flipados. Se viene un tipo que viaja en Harley a charlar con nosotros. Llegado este punto, creo que ya hablo más inglés que el mismísimo Muzzy. Nos cenamos unas pechugas de pollo a la plancha y una ensalada y nos vamos a la cama alucinando todavía con el recorrido de hoy, que ha subido a lo más alto del podium desbancando al de las islas Lofoten. Esto hay que venir y verlo.

16 ETAPA (22-06-09): Geiranger – Bergen Km: 420.7/424.9 (moto/total) Vmed: 63.4 Km/h Peajes: 8.4 E Ferrys: 7.95 E

Nos levantamos, y la sensación de abrir la cortina de la cabaña y contemplar de nuevo el Geirangerfjorden nos pone los pelos de punta. Desayunamos, cargamos la burrita y comenzamos la ascensión de un puerto dirección Grotli. A media subida volvemos a tener una vista alucinante de este fiordo que tanto nos ha gustado. Al coronar la ascensión, nos quedamos con la boca abierta al encontrarnos con un lago casi completamente helado.

Es un poco sobrecogedor, pues a esta hora apenas hay nadie por la carretera. 3-313-32

 

Nos parece estar en pleno invierno, aunque la temperatura no es demasiado baja. Sin llegar a Grotli, nos desviamos dirección Stryn, por una carretera que baja atravesando dos túneles de 7 y 3 kms muy mal iluminados. Están excavados en roca pura, y cuando llevamos ya varios minutos de descenso sin tregua tenemos una sensación extraña, como de bajar a los infiernos, aunque imaginamos que hará mas calor allí, porque aquí ha bajado la temperatura un huevo. Llegamos por fin a Stryn y bordeamos su magnífico fiordo. Ahora toca subir, y volvemos a atravesar varios túneles. Tras uno de los más largos, por fin se nos aparecen las estribaciones más meridionales del glaciar de Jostedaal. Es verdaderamente bonito, y parece que se vaya a madera, y que se llama Hopperstad o algo así. Seguimos ruta y comenzamos de nuevo a tomar mucha altura. Nos sorprenden en sentido descendente varios individuos en una especie de monopatines de competición, ataviados con protecciones y cascos integrales. Van como locos. Y detrás bajan grabándoles en video desde dos coches. Quedamos a cuadros. Por fin, coronamos el puerto y de nuevo nieve y otro lago helado. No deja de sorprendernos este país. Bajando la otra vertiente, más cascadas impresionantes. Es peligroso conducir aquí, no tiene uno ojos suficientes para tanto como hay que mirar. Y luego están las ovejas, que ya van varios días que nos las encontramos por la carretera como Pedro por su casa. 3-33

3-34     Seguimos hacia Voss, donde posiblemente sea festivo porque nos encontramos con un ambientazo del copón de la vela. Pedimos dos pizzas en la terraza de un italiano y sale el tío con dos ruedacas que no sabemos si comérnoslas o ponérselas a la moto. Tenemos que dejar allí casi la mitad, que le vamos a hacer. Continuamos ya lo poco que queda hasta el camping que tenemos averiguado, y que esta unos kms antes de Bergen. Una vez allí, le echo huevos y me pego un baño. Está bastante fría. Me acuerdo de Troski, que agua que ve, allá que se mete.

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Charlamos un buen rato con tres alemanes (dos hombres y una mujer) que viajan como no en sus tres Bmw. A uno de ellos le acaban de soplar 300 E por cambiar el neumático delantero. También hablamos con un checo que viaja en una Varadero, y me dice que se la trae al pairo el mal asfalto, que con su moto no tiene problema. Pese a todo, el firme de hoy ha mejorado en calidad. Nos hacemos una ensalada de pasta para cenar, un colacao bien caliente y a la cama. Un día francamente magnífico. 17ª ETAPA (23-06-09): Bergen – Preikestolen Km: 261.5/295.3 (moto/total) Vmed: 59.8 Km/h Ferrys: 36.18 E Desde el camping hasta la ciudad de Bergen, nos comemos todo el atasco de entrada a la ciudad. Es la hora de empezar a currar y los accesos están que hierven. Buscamos el taller de Kawa. Está justo detrás del famoso viejo muelle. Dejamos la moto en la puerta, ya que no abren hasta las diez, y nos vamos a ver lo más típico. En el mercado de pescado, un carro de españoles currando. Compramos algo de salmón y de ballena. Nos lo envasan al vacío y nos aseguran que nos llegará en buenas condiciones a España. Ya veremos.

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Charlamos un rato con Marc, un chaval de Lleida mas majo que el copón, que nos cuenta que se viene a hacer la temporada y que gana bastante pasta. Además dice que se encuentra muy a gusto aquí. 3-363-37 Regresamos al taller, y le cuento como puedo la movida del cardan. Me dice que nos rellena la valvulina, por lo que haya podido perder, para que podamos llegar a España (creemos que la fuga es pequeña). Nos manda a hacer turismo mientras apaña la moto, así que cogemos un funicular que sube a un mirador desde el que hay una vista alucinante de la ciudad, que es bastante grande. Desde aquí arriba contacto por fin con una kawa de Hamburgo, para ver si me consigue el neumático para el viernes (hoy es martes). No la tiene en stock, y me dice que no puede ordenar el pedido telefónicamente. Le pregunto que se supone que debo hacer, y me dice que no sabe con bastante indiferencia. Tras cagarme en su puta madre en mi correcto alemán, llamo a otro taller, en este caso de las afueras. Por fin alguien me soluciona algo. Me dice que el viernes tiene aquí el neumático esperándonos. Intento expresarle lo agradecido que estoy, pero no se si llega a entenderme del todo. 3-393-40 En fin, que solventado este problemón (el neumático esta como para llegar hasta allí sin problemas) bajamos en el funicular a por la moto, a este otro taller. Esperamos un cuarto de hora y nos la ponen en la puerta . No nos cobran ni una corona de esas. Nos sorprende, porque entre desmontar la maleta izquierda, rellenar y montarla, bien me esperaba yo algo de mano de obra, aunque no caobraran el líquido. Les damos las gracias y ponemos rumbo a Stavanger por la ya mítica para nosotros E39. Ya son mas de las doce, menos mal que no es mucha la distancia. Cogemos dos ferrys para llegar. El paisaje es muy bonito, pero ya se ven diferencias con el de días atrás. Pasamos de una isla a otra por un túnel bajo el agua, concretamente 260 metros bajo el agua, en tan solo 6 o 7 km. Impresiona. Circunvalamos Stavanger, donde hay un museo sobre la industria petrolera noruega que no estaría mal visitar, pero teta y sopa no cabe en la boca. Nos desviamos de la E39 dirección Lauvik, donde cogemos un pequeño ferry para cruzar hacia el Lysefjorden. Unos kms más y llegamos al camping Preikestolen. No tienen cabañas aquí, pero nos dicen que justo antes de donde comienza la ascensión al púlpito (como se conoce también este emblemático lugar) hay un complejo donde ofrecen alojamientos en habitaciones con baño. La idea es quedarnos dos noches, para hacer mañana la ascensión y no tocar la moto, pero el precio es desorbitado (160 E) y cambiamos de idea. Quedaremos una noche, y mañana para subir dejamos las cosas en un cuarto de equipajes que hay. Después buscaremos un camping unos kms más adelante. La idea que llevábamos de cenar en el restaurante del complejo también tenemos que cambiarla por culpa de los escandalosos precios, así que nos hacemos una fideuá de nuestra amiga Gallina Blanca en unas mesas que hay afuera. Tenemos una vista magnífica de un lago. La verdad que este sitio es una pasada. Nos vamos a la cama con la ilusión de subir mañana al mítico Preikestolen. Parece que tendremos suerte y hará buen día.

18ª ETAPA (24-06-09): Preikestolen – Egersund Km: 90.5/92.5 (moto/total) Vmed: 73.2 Km/h Ferrys: 7.17 E

Nos levantamos pronto y nos apretamos un desayuno nórdico que ni los más viejos del lugar (está incluido en el “módico” precio). Comenzamos la ascensión a eso de las ocho y veinte. Hace un día magnífico. Nos sorprende ver algunas personas que ya bajan. 3-41     Grandes madrugadores ha dado la historia, estos entre ellos. Nos dijeron que son dos horas de subida, pero creemos que es un promedio que incluye gente mayor y todo. Nosotros lo hacemos en una hora y 35 minutos, y no estamos de ir al monte. Hay tres repechos duros, que resultan ser más duros en el descenso. El resto es llevadero. Nos confundimos y hacemos la subida con agua con gas. Horrible. Aun así, lo que vemos arriba compensaría hasta la más dura de las ascensiones. Hay más de 600 metros de altura entre esta plataforma de unos 20*20 metros y el Lysefjorden., totalmente “a cuchillo”.   Apenas hay gente a esta hora. No se puede explicar lo que es estar en un sitio tan alucinante como este solo con palabras y un par de fotos. Me imagino lo que tienen que sentir los alpinistas cuando llegan a la cumbre, salvando las distancias claro, porque esto no deja de ser un paseo. Lo que desde aquí se puede contemplar le cambia a uno la expresión de la cara. 3-433-42

 

Tras una hora de total alucine iniciamos el descenso, que resulta, al menos para mí, mas duro que la subida. Las rodillas y los pies sufren más. Ahora ya sube una auténtica peregrinación de gente. Bastantes son españoles. Les damos ánimos, porque de verdad merece la pena el esfuerzo. Llegamos a la base satisfechos a más no poder.

 

 

Nos cambiamos de ropa, cargamos la moto, y ponemos rumbo e Egersund. Hoy no queríamos coger la moto, pero no nos queda más remedio. Tenemos que esperar casi media hora por el mismo ferry de ayer, para regresar a la E39. En la espera, charlamos con una pareja de moteros de allí, que llevan sendas Harleys. El hombre nos aconseja hacer mañana el recorrido entre Egersund y Flekkefjord por la costa. Es la llamada “antigua carretera del mar del norte”. Tenemos hasta las 16:30 para hacer los 215 kms más o menos que nos separan de Kristiansand, donde cogemos el ferry a Dinamarca, con lo que hay tiempo de sobra. Creo que aceptaremos su consejo. En menos de nada nos presentamos en el camping de Egersund, nos comemos el bocata de lomo que estaba reservado para el púlpito, pero que tras el superdesayuno no hizo falta, y nos vamos a visitar el pueblo. Es muy bonito y tranquilo, y hay muchas embarcaciones de recreo. Lo pateamos un rato, compramos para la cena (pues las provisiones ya escasean) y nos enchufamos un cervezón en una terraza del muelle. Hace una tarde de lujo. Nos vamos al camping y nos preparamos una cena a base de roast beef frío (tipo embutido, que está buenísimo), queso y fruta, y a descansar. Las piernas (al menos las mías) se resienten del esfuerzo. Mañana esperemos estar totalmente recuperados.

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 19ª ETAPA (25-06-09): Egersund – Aalborg Km: 290.9/428.9 (moto/total) Vmed: 63.2 Km/h Ferrys: 132.16 E Salimos temprano de Egersund, a sabiendas de que hoy dejaremos atrás este maravillosos país. Hemos decidido seguir el consejo del colega de la Harley de ayer, y nos vamos por la costa, por la antigua carretera del mar del norte. Seguimos viendo lugares muy bonito playas, embarcaderos (algunos de los cuales están incluso atechados)… Llegamos a Flekkefjord, un pueblo ya bastante grande, precioso, y con mucho orden. Vemos barcos de tamaño muy respetable en el puerto. 3-453-46 A partir de este punto, rodamos de nuevo por la E39, y la volvemos a dejar para adentrarnos en la península de Lindesnes. Es el punto mas meridional de Noruega. Nos encontramos allí un bonito faro al que está permitido subir, una tienda de souvenirs y un curioso cartel que nos indica a que distancia está de aquí Cabo Norte. Largo país este. Desde lo alto del faro la vista es relajante. Hay poca gente y la mar está totalmente en calma. Nos da que pensar haber estado apenas hace unos días en el otro extremo, y no solo desde el punto de vista geográfico. Hace calor aquí hoy, y la sensación de verano va en aumento. Seguimos ruta. Retomamos una vez más la incombustible E39, que nos lleva hasta Kristiansand. Vamos a sacar los billetes del ferry, y como faltan casi cuatro horas para la salida, nos vamos a ver un poco la ciudad. Tiene mucho movimiento, y hay una especie de feria, con sus chiringuitos de un montón de paises, y una carpa donde hay grupos de gente bailando. Parece un concurso, y las coreografías son graciosas. La edad de los bailarines oscila entre los 20 y los 65 años mas o menos. La gente aplaude el esfuerzo sinceramente. Damos una vueltecilla por la parte mas comercial de la ciudad, y volvemos hacia la zona de embarque del ferry, donde hay unas mesas muy majas. Nos pegamos una buena comida al solecito. Ya sobra toda la ropa. Se va llenando el lugar de vehículos de todo tipo, lo que nos hace pensar en el tamaño del barco en cuestión. Allí vamos pasando el rato charlando con unos y con otros. La mayor parte de los moteros son alemanes, pero conocemos a una pareja de Suiza que viaja en una Ducati Multistrada. Nos trae muchos recuerdos del maravilloso viaje del año pasado.

 

Subimos por fin la moto al barco y la amarramos bien. 3-473-48   Hacemos gran parte del viaje (140 km que este bicho se come en apenas tres horas y cuarto) en cubierta. Nos da mucha pena dejar Noruega. El viaje en este artefacto es agradable, no da la sensación de moverse. Así da gusto. Poco antes de llegar, cenamos en el barco, salmón y patatas gratinadas a un precio muy razonable. Hay un súper enorme a bordo, con todo tipo de productos, y debe estar libre de impuestos, porque la gente sale de allí con unos carros a rebosar. Desembarcamos en Dinamarca y seguimos ruta hacia Aalborg, donde nos presentamos en una hora más o menos. El camping es una mierda, y la cabaña también. No hemos encontrado nada de esta dejadez en Noruega, y la vuelta a convivir con la escasez de limpieza en lugares públicos se hace dura. Mañana solo tenemos por delante muchos kms de aburrida autopista. Debemos descansar.

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 20ª ETAPA (26-06-09): Aalborg – Frankfurt Km: 979.5 Vmed: 102 Km/h

Hoy tenemos como meta robar la mayor parte de kms posibles al trayecto que nos queda hasta casa. Tenemos que estar en Hamburgo a eso de las doce, donde nos esperan con un flamante neumático trasero. Llegamos en el horario previsto, tras 450 km con un aire lateral bastante respetable. En Motbox Stappelfeld nos espera Dirk, el dueño del concesionario. Les dice a los mecánicos que se pongan con nuestra moto cuanto antes, y así lo hacen. En la tienda está Maurice, un francés que curra allí, y que nos ofrece café. Pasamos allí con el un buen rato de charla de lo más agradable. Imaginamos que venderá motos, pero allí no entra nadie, y el tío tiene tiempo para hacernos la espera más llevadera, entre anécdotas de sus viajes en moto por España y otras historias. Le cuento los problemas que hemos tenido para conseguir la puta rueda, que no nos la querían solicitar por teléfono hasta que hablamos con Dirk. Nos comenta que este hombre es menos cuadriculado de lo habitual por estas tierras. Pasa escasamente una hora y la moto está lista. Les volvemos a dar las gracias un millón de veces. Le digo a Maurice que les mandaré una foto nuestra con la moto de cuando llegamos a Cabo Norte, para que la pongan en un panel que tienen allí lleno de fotos de moteros. Esperan la foto, y nos dicen que por supuesto tendrá un buen lugar en esa pared. Que pasada encontrarse a gente así por ahí, capaz de solucionarte un problema y con las mismas, invitarte a una café y echar un rato agradable. Un 10 para Motbox Stappelfeld. Seguimos ruta, y pensamos parar en Kassel, pero llegamos allí a las 17:00. Le echamos un poco de todo al asunto y decidimos seguir hasta Frankfurt. Nos alojamos en un Etap de las afueras. Tiene un McDonalds al lado. Fast food y a la cama. No sabemos como es esta ciudad. Mil kilómetros no nos lo permiten. El cansancio va pasando factura.

21 ETAPA (27-06-09): Frankfurt – Montpellier Km: 993.3 Vmed: 103 Km/h Peajes: 29.7 E

Hoy en teoría no hay que hacer ninguna parada fuera de lo común. Vamos a buen ritmo, pero aun así nos adelantan coches a velocidades de vértigo. Cuando subimos por la otra parte de Alemania no era tanto así (también es cierto que había muchas obras), pero por aquí es una pasada. Pese a todo, hay mucho tráfico. Debe ser operación salida. Vamos mucho rato casi diría que paralelos a la frontera con Francia por la zona de Estrasburgo, hasta que ya pasado Freiburg entramos por fin en territorio galo. Por esta zona de Francia las autopistas son más abiertas, y se puede ver el paisaje. Tenemos el cerebro repleto de imágenes de Noruega, y no queda apenas hueco para esto. Conocemos en uno de los repostajes a una pareja de alemanes de cincuenta y pico años que viajan en una Fazer y en una CB 500. Ella nos cuenta que se sacó el carnet a los 50, con un par. Los sueños hay que intentar llevarlos a cabo en cuanto se pueda, nunca es tarde. Son mas majos que el copón. Van a Mallorca, y nos dicen que les gustaría hacer el viaje a Cabo Norte el año que viene. Les deseamos toda la suerte del mundo y nos despedimos. Hay que seguir ruta. En otra de las paradas, comemos una ensalada prefabricada y un sándwich, mientras deliberamos sobre si nos ponemos o no los trajes de agua. Arriesgamos, y aunque nos caen un par de tormentillas de verano de unos 5 minutos, merece la pena por no pasar por el calorazo que dan los plásticos. Pensábamos dormir en Valence, pero llegamos a las cuatro, y se ve que aun no hemos tenido bastante. En unas dos horas y media más nos plantamos en Montpellier, y nos alojamos en el Ibis, que está muy céntrico. Tras una ducha, nos vamos a la Place de la Comedie, en pleno centro de la ciudad, a enchufarnos esa cerveza que nos hemos ganado con creces. Esta lleno de gente. La tarde es espléndida. Hay un chino en un extremo de la plaza, y pensamos que después de unos dos años que hace que no nos dejamos caer por uno de estos, hoy puede ser una buena alternativa. Tras la cena nos vamos a descansar. Mañana, 220 km de nada y en casa.

22ª ETAPA (28-06-09): Montpellier – Roses Km: 228.0 Vmed: 96.0 Km/h Peajes: 10.85 E

Nos pegamos un desayuno de esos que se funde el misterio. Queremos llegar a casa temprano, de forma que nos parezca al menos que el domingo es de descanso. Mañana habrá que currar, y la verdad, no apetece. Llegamos a Roses a eso de las once y el calor, que ya desde primera hora se ha hecho presente con ganas, ahora ya aprieta de lo lindo. Menos mal que corre un poco de brisa y se está a gusto. Nos bajamos de la moto y nos abrazamos. Estamos en casa y esta experiencia ya no nos la va a quitar nadie. Ha sido un viaje maravilloso, con sus momentos mejores y peores, pero maravilloso. Miro mi moto. Ahora ya no brama. Tiene más mierda la pobre que la barriga de una burra. Si pudiera oírme le diría: ¡con dos cojones! Una vez en casa , nuestros ojos denotan algo de tristeza y cansancio, pero un poquito más abajo, nuestra sonrisa no se borra, y mas abajo aun, grabado a fuego, en el corazón quedará esta aventura para siempre.

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  Crónica y Fotos:  Estela y pablo Caballero Prologo y edicición:   Juan Carlos Cobos NOTA:

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GALERIA  FOTOGRAFICA  3ª  PARTE


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