RUTAS EN MOTO

CABO NORTE: CRÓNICA DE UN SUEÑO HECHO REALIDAD 2ª Parte

  • julio 24, 2014

En esta segunda entrega, ya dentro  de tierras de Finlandia,  se relata el asalto y llegada al Cabo Norte, ese gran objetivo, motivo del inicio de esta gran ruta. La alegría indescriptible de alcanzar esa meta, de  llegar al lugar que ya es mítico entre los motoristas europeos.  Pero como en toda ruta, grande, mediana o pequeña, el lugar de llegada tan solo es el punto donde se continua la ruta para seguir disfrutando. Se incluyen 15 fotografías. Entre ellas las de la llegada al Cabo Norte

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  7ª ETAPA  (13-06-09): Umea – Napapiiri Km: 528.9 Vmed: 85.9 Km/h La noche ha sido un poco rara, pues cada vez que nos desvelábamos se veía una claridad como si fueran las diez o las once de la mañana. Salimos a eso de las ocho, y los campos de fútbol junto al camping están plagados de críos jugando. ¡A las ocho de la mañana! Llevamos buena marcha, aunque atravesamos muchas zonas con radares. Vienen bien señalizados. Son como semáforos de esos chiquitillos. A veces disponemos de dos carriles y podemos circular incluso a 110 km/h. Una gran parte del asfalto sueco es de color rojizo, parece que estemos en la pista central de Roland Garros. No sabemos si será por los productos que le echan en invierno para la nieve y el hielo, pero donde apoyan las ruedas de los coches y los camiones se forman unas cárcavas impresionantes.  Hay que tener cuidado porque la moto cimbrea. Cuesta trabajo mantener la trayectoria.  Además, a medida que rodamos más alnorte, el estado del asfalto empeora. Pasamos Skellftea, pasamos junto a Pitea y a Lulea. En estas zonas hay tramos donde la carretera mejora un poco. Vamos en busca de Haparanda, que es el último pueblo de Suecia por esta carretera, y del que hay indicaciones kilométricas desde poco después de Estocolmo. Seguimos viendo Volvos y coches americanos antiguos por un tubo. Además nos llama la atención que muchos coches llevan unos faros supletorios en la parrilla delantera del tamaño de un wok. Será por la falta de luz en invierno. Llevamos casi unos 1000 km viendo señales de “peligro renos”, y vamos a dejar atrás este país sin haber visto ni uno solo. En este tramo rodamos junto a tres goldwings de las antiguas durante uno pocos kms. Hoy ya hemos visto más motos, la mayor parte en sentido contrario. Pasamos por el puente que separa Haparanda de Tornio y ya estamos en Finlandia. ¡Finlandia! La madre que nos parió. Nos suena a estar lejos, pero lejos de verdad. Y es que así es. Paramos a repostar y los surtidores automáticos no reconocen nuestras tarjetas. Momento de pánico. Encontramos una gasolinera tradicional y ahí no nos ponen pega alguna. Menos mal. Por cierto, que aquí es una hora más. Este país tiene el horario adelantado, pues ya estamos muy al este (mas de 24º de longitud). Paramos a comer unas ensaladas de pasta que compramos en la gasolinera. No valen mucho, y además nos acribillan los mosquitos, pese al flis de protección. Hay tres moteros comiendo allí también, pero parecen inmunizados contra estos pequeños aviones de combate. Una hora más tarde llegamos al camping de Napapiiri, donde nos alojan en el mejor y más barato hitter hasta el día de hoy.

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Dejamos los bártulos y nos vamos a visitar el Santa Claus Park, donde está dibujado en el suelo lo que teóricamente es la línea del círculo polar ártico. En estas fechas y a partir de esta latitud, es de día permanentemente. Este pintoresco lugar no deja de ser un vacía-carteras. Todo son tiendas de souvenirs, restaurantes y chiringuitos para dejarse la pasta. Pillamos dos parches de recuerdo, y vemos en un panel donde los chiquillos cuelgan sus cartas una de un “guaje” de Gijón. Me hace ilusión leer a un paisano. Nos parece muy simpático todo el montaje, aunque nosotros somos y seremos siempre de los reyes magos, a ver que va a ser esto. Nos hacemos fotos en unos maderos que hay señalando las distancias kilométricas a un montón de capitales y a otros puntos singulares, y también en el cartel de entrada al recinto.

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    Testo de atravesar el círculo polar será algo simbólico, pero nos ha dado un gustazo que te cagas, Si no es porque nuestro amigo Miguel Ángel nos había advertido de lo especial del momento….. y no se equivocaba no ¡ Después damos una vuelta por Rovaniemi, que está con muy poco movimiento(serán así los finlandeses (no sabemos) y volvemos al camping, donde nos preparamos una buena cena, a base de sardinillas en lata, un poco de jamón y unos espaguetis con tomate. Ahora crónica y a descansar. Mañana, si todo va bien, atravesaremos la región de Laponia y entraremos por fin en territorio noruego.

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 8ª ETAPA (14-06-09): Napapiiri – Skoganvarre Km: 490.9 Vmed: 84.0 Km/h Hoy tenemos que salir con los trajes de agua ya puestos, pues hay una fina, pero incansable lluvia que nos obliga. Volvemos a pasar frente al Santa Claus Park, y atravesamos de nuevo la línea ficticia del círculo polar. Con el paso de los kilómetros la lluvia va cayendo con más fuerza, y cuando paramos a repostar por primera vez ya estamos totalmente empapados, aunque de momento solamente por fuera. Por cierto, las tarjetas siguen fallando en los surtidores automáticos,. Cómo en caja si funcionan, nos cobran veinte euros, nos dan el billete y se lo podemos introducir en la máquina, saliendo así del paso. Pasado Sodankyla se para un poco y decidimos detenernos a tomar un café en un bar –souvenir (encontraremos bastantes más) que vemos al pie de un lago.

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El tipo que lo regenta es muy amable, y estamos media hora charlando, sobre el cambio climático, el volumen de turistas, la pesca, las diferencias entre nuestras costumbres y las suyas… Le pregunto si Laponia es sólo Finlandia o también hay parte en noruega. Nos explica que la región de Laponia y los lapones comprende parte del norte de Finlandia, de Noruega y de Suecia, y que antes estaban aquí los lapones que las fronteras de los países. Sorprende ver lo que se pueden estirar las cuatro palabras de inglés que sabemos. Retomamos ruta y comienza a llover otra vez, pero se compensa con la visión de algo que llevábamos muchos kilómetros esperando, renos. Están tan tranquilamente junto a la carretera. Nos sorprende su tonalidad, más blanquecina de lo que esperábamos en algunos ejemplares. Vemos uno cruzar la carretera (hay que tener mucho cuidado con eso, y tras pasar nosotros, se cruzan otros dos por detrás. Seguimos ruta hacia Ivalo. Las gasolineras en esta zona van espaciándose cada vez más. Hay que tener cuidado con eso. A medida que avanzamos va cambiando la vegetación. Los árboles se van espaciando un poco y se ven bastantes metros bosque adentro. El asfalto en lo que va de día está bastante bien, y hay muy poco tráfico. Hay que ir con mucho cuidado no obstante, con el agua que cae y los renos. Vemos bastantes motos hoy, en ambos sentidos; muchas de ellas trail. En Ivalo repostamos en una gasolinera (de las de las de pago tradicional por suerte). Tiene un restaurante anexo y comemos barato y en cantidad. Probamos por fin la carne de reno (en Suecia se dice vilt, en Finlandia reindeer y poponoseqé en Laponia). Seguimos ruta, y a partir de aquí la vegetación ya es la pura tundra de las regiones árticas europeas. Acabamos de pasar a escasos 40 kms de la frontera con Rusia. Comienza a haber más desnivel y curvas, hubiésemos disfrutado de no estar cayendo agua por un tubo. Atravesamos Inari, y pasado Kaamanen cogemos la carretera 92, donde vemos el primer cartel hacia nuestro destino.

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Nos da mucha alegría. Esta carretera nos llevará a territorio noruego por fin, pero ojo, son unos 90 kms sin una sola gasolinera, con un asfalto perronero y con continuos cambios de rasante, con el consiguiente peligro de encontrarse un reno tras cada loma. Por fin se acaba el suplicio y llegamos a Karasjok, (capital de laponia), ya en la región noruega de Finnmark, donde hacemos una parada en un pequeño parque temático sami, con sus cabañas y esas cosas. Seguimos otros 50 kms como si nos estuviéramos duchando hacia Skoganvarre, donde paramos en el camping junto a un lago. Ahora ya estamos empapados también por dentro. Nos ponemos cómodos y secos y tomamos un café con los dueños y una empleada que es finlandesa, y que habla un poco de español. Sorprende la verdad. Cenamos en el bar del camping un pollo buenísimo con patatas y ensalada, pero buenísimo buenísimo. El camping no es gran cosa, pero está en un enclave precioso, y la amabilidad de los dueños hace que sea un sitio formidable para hacer noche. Mañana partimos hacia nuestro gran objetivo. La emoción va en aumento. 9ª ETAPA (15-06-09): Skoganvarre – Nordkapp Km: 233.4 Vmed: 65.0 Km/h Peajes: 13.10 E Esta noche (que no es de noche) ha sido difícil para mí, pero no para Estela que ha dormido a pierna suelta la jodía. A mí la emoción y los nervios me han impedido dormir. Sólo a ratos pegue ojo. Salgo a pasear a eso de la una de madrugada, es completamente de día, aunque sigue nubladísimo y no deja de llover. Qué locura para esta gente. Y en invierno sin ver la luz del sol.

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  Salimos bajo el agua fina de la lluvia mañanera. En Lakselv repostamos y desayunamos. A partir de aquí comenzamos a bordear el golfo de Porsangen, una inmensa lengua de mar de más de 150 kms, que recorremos con muchísima precaución, porque los renos aquí ya se cuentan por manadas. Ayer nos contó el de la tienda de souvenirs de Finlandia, que la causa por la que se acercan a la costa en verano son ni más ni menos que los mosquitos, ¡Quién lo iba a decir! Además de eso, la carretera se hace revirada, el asfalto es malo, lleve con ganas y cuando te encuentras un autobús de frente acojona un poco, pues no aminoran lo más mínimo. Todo esto, más las ansias por llegar convierten este tramo en agotador. Por fin llegamos al túnel que une la isla de Cabo Norte con tierra firme. Son casi 7 kms, primero baja con una pendiente muy pronunciada, para salvar el mar bajo su lecho, y luego asciende de un modo que nunca había visto en un túnel hasta hoy. 2-82-9 Entramos en la isla. Hay neveros que resisten la llegada de las temperaturas más benévolas incluso a nivel del mar. Aunque a partir de ahora son los meses buenos y tolerables, hace un frío de cojones. Creo que nunca hemos bajado de 5 grados pero con la niebla que ha ido apareciendo, y que va en aumento, esa sensación se multiplica. Llegamos a Honningsvag, donde repostamos y seguimos ruta cada vez con más nervios. A 13 kms está el camping donde ya ayer hicimos reserva para pernoctar. Paramos, descargamos la moto y nos disponemos a abordar la ascensión a los acantilados de Nordkapp. De repente, aparecen entre la niebla unas cabinas de peaje, donde nos cobran la entrada al recinto. Aparcamos la moto y seguimos a pie unos 100 o 200 metros, y se presenta ante nosotros un edificio. Entramos por una puerta, salimos por la de enfrente, y caminamos otros 100 metros más o menos. Ahí está. Es la bola del mundo que simboliza que estamos en el punto más septentrional de Europa.

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Nos abrazamos. Lo hemos conseguido. Hemos hecho realidad un sueño en este momento. Pero no se ve nada. Encontramos españoles allí. Nos fundimos en un abrazo emotivo. Tres vienen de Canarias, nada menos, y dos de Málaga, padre e hijo. Nos hacemos una foto para el recuerdo. Pasamos 6 horas en el recinto, haciendo algunas compras, comiendo, visitando el mirador el rey, que está a medio acantilado, y al que se accede por un túnel excavado en la roca. Ahí vemos que comienza a dispersarse un poco la niebla. Subimos de nuevo a la bola y a eso de las tres y media se abre un poco de claro y por fin podemos divisar la espectacular estampa de los acantilados, y a sus pies, majestuoso, el mar de Barents. No vemos mucho mas allá, pero pone los pelos de punta los 300 m. de caída hasta las hoy tranquilas aguas. Sabemos que más allá, tan solo hay 2000 kilómetros de frío mar, y el casquete polar. No hay palabras. El momento es especial y nuestras caras lo reflejan como espejos. Enseguida se nos echa encima de nuevo la niebla, pero antes aprovechamos para visitar el monumento a los niños del mundo. Hacemos nuestro montoncito de piedras, pues se ve que es costumbre, y se cuentan por cientos o miles. 2-12 2-13

 

Nos vamos a ver un video que proyectan cada hora sobre las estaciones del año en Nordkapp y que es precioso. También charlamos un rato con un guaje de Oviedo que trabaja aquí, y que nos cuenta que se viene cuatro meses y le sale muy en cuenta. Pagan bien. Insisto en no irnos sin pasar la moto por un hueco que hay hasta la mismísima bola. No se puede, pero a lo largo del día hemos visto cómo muchos lo han hecho. Hacemos la foto de rigor junto al emblemático monumento, pues ella se lo merece tanto o más que nosotros. Nos ha traído hasta aquí, ahora le toca llevarnos de vuelta a casa. 2-142-15

 

Pensábamos quedarnos a ver el sol de medianoche, pero nos aseguran que hoy no va a dejarse ver. Desandamos los 13 kms que hay hasta nuestra cabaña (la de hoy es casi de lujo). Hay una pareja de italianos que duermen aquí también, y que han hecho el viaje en una scooter de 500 cc. Es su segunda vez. Charlamos con ellos un buen rato. Mañana, dejaremos atrás este fantástico lugar con el orgullo de haber conseguido llegar hasta aquí.

Ahora toca regresar.

Crónica y Fotos:  Estela y pablo Caballero

Prologo y edicición:   Juan Carlos Cobos

NOTA:  Si quieres hacer cualquier tipo de comentario sobre el contenido de éste articulo, ampliar información sobre el tema que trata o los lugares que contempla, puedes hacerlo en el foro de esta web: http://foro.motosyultraligeros.com/viewtopic.php?f=37&t=143

GALERIA  FOTOGRAFICA  2ª  PARTE


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